En el casco antiguo no hay parking. Queda justo a las afueras, junto al puerto, muy cerquita, a dos minutos andando de ambos alojamientos. El estacionamiento es al aire libre y cuesta 1 euro la hora.

Ana Torroja ha abierto , un hotel exclusivísimo, de tan sólo 20 habitaciones, en un antiguo caserón restaurado y convertido al minimalismo zen. El barniz de modernidad no empaña su estructura original, conservando el típico patio andaluz. A su restaurante lounge acuden al caer la noche los surfistas a lucir el bronceado tras curtirse sobre las olas. Sólo para gente guapa. www.misiana.com

Aún más exclusivo e íntimo es , con tan sólo diez habitaciones, en una antigua posada con toques orientales. Las cenas los fines de semana se amenizan con conciertos de jazz. www.lasacristia.net


Fuera del pueblo, a pie de playa, sugerimos tres hoteles para tres tipos de mujer diferentes pero siempre exigentes en sus elecciones. Las románticas se sentirán como Ava Gardner en la era dorada de Hollywood al entrar en el , el hotel con más solera de la zona, con un exuberante jardín de palmeras y buganvillas y una espectacular piscina. Disponen de cuadra privada para montar a caballo por la playa. Mirando al mar hay un buffet de ensaladas frescas para almorzar tras darse un chapuzón. De noche, cena con velas en el jardín. Hay zonas diferenciadas de aparcamiento para residentes y visitantes. www.hotelhurricane.com

Las cosmopolitas pueden elegir entre el y el , cada uno a un lado de la carretera, entre Valdevaqueros y Punta Paloma. El primero, colorista y con reminiscencias andalusís, tiene bungalows, solárium, masajes, alquiler de caballos y servicio de guardatablas.
El es de inspiración india colonial, muy chill out, con enormes budas escoltando la recepción, menús saludables y una piscina resguardada por preciosos árboles. Ambos tienen parking privado.
www.dosmareshotel.com y www.tresmareshotel.com

 

Si el cuerpo te pide guerra, lo tuyo es el , en plena playa de Valdevaqueros. Un agradable alojamiento con todas las habitaciones frente al mar y un café con musicón y gente luciendo palmito durante todo el día en una verde ladera que linda con la arena. Es el punto de encuentro de los monitores de surf, wind y kite al caer la tarde, que acuden siempre con ganas de ligue. Ineludible. El coche se aparca fácilmente en un parking al aire libre a la entrada pero, ojo, aunque sea público hay que pagar 1 euro al vigilante.
www.hotelartevidatarifa.com

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