|
||||
LE SWING ha salvado a muchos profesionales del estilismo a la hora de dotar de distinción sus producciones de moda. A su tienda básica de la C/ Riera Baixa, 13, que rastrea piezas poco convencionales de los años 40 a los 80 de Dior, YSL o Sonia Rykiel se suma otra, a un pasito, en la C/ Doctor Dou, 3, de complementos: bisutería y joyería de los 50 a los 90, de Vuitton o YSL. Este establecimiento además incluye una iniciativa loable: cada mes mezclan formas jóvenes españolas con incunables del vestir. También acaban de abrir LE SWING CAFÉ, casi un club privado para sus clientes, tipo Floridita, donde hacer una parada.
Al otro lado de las Ramblas, HERITAGE es un preciado secreto. Ropa vintage de lujo, accesorios, tapices, juegos de té, abalorios y antiguas joyas artesanales.
Para caprichosas. A diez metros, L'ARCA DE L'AVIA, como abrir un arcón y encontrar el ajuar de nuestras antepasadas. A los vestidos de novias se suma ropa para la casa (mantelería, cama, cortinas, visillos.) confeccionada también a medida a partir de telas inmemoriales. Parte del vestuario de Titanic salió de su taller y es una de las direcciones secretas a las que acude John Galliano en busca de inspiración.
Al ladito, el antiguo El Café que se ha reabierto como MARMALADE. Entre una alucinación decó y un bar colonial. Sofisticación para tomar café, cena o copa.
Hacemos una paradita para el almuerzo y nos dirigimos al recién restaurado Mercado de Santa Caterina. CUINES DE SANTA CATERINA, un restaurante integrado en la propia estructura del edificio y dispuesto como si fuera un paseo por los puestos de un antiguo mercado, con barra de desayuno, barra vegetariana y sushi, barra asiática y hasta una biblioteca. Pertenece a los responsables de los ultrachic NEGRO, BESTIAL o A CONTRALUZ. Una sola advertencia: no hacen reservas.
El té o café, en el Café Vienés del recién restaurado hotel CASA FUSTER: sinuosos asientos corridos de terciopelo rojo, guiños decó dorados y columnas griegas casi tan espectaculares como sus ventanales.
Por la tarde, la búsqueda del mueble antiguo perfecto hay que emprenderla en ARTELANA, que tiene uno de los catálogos más amplios y encantadores de la ciudad. Si no encuentras lo que buscas te ofrecen soluciones personalizadas, pero sólo con piezas originales. Las hay que se remontan a más de un siglo. Y en un estado que no das crédito. También restauran.
Después te has ganado un cóctel en el irreductible BOADAS, un clásico que continúa atrayendo a las nuevas generaciones.
Otro imprescindible es el MILANO, una coctelería de nueva generación inspirado en las de toda la vida, tipo años 40 (hasta los camareros van pulcramente trajeados) con un aire clandestino: se entra por un Bra Café, y hay que bajar a un sótano donde se abre un salón con sofás rojos de infinitas posibilidades.
Y, ¿qué decir del DRY MARTINI..? Un clasicón. Imagina a Greta Garbo teniendo una cita secreta con James Bond y te acercas. Botillería antigua, vetustas obras de arte y una colección de cartelería, reinventando el concepto de su bebida de cabecera, decoran un local que parece extraído de los años 30. Imprescindible también su restaurante anexo, SPEAKEASY. |
||||
|
|